Kefalé, sus gustos II
Bueno, ya que un amigo lo sugirió en un post al artítulo anterior, hablaremos de Cortázar…
Creo que lo descubrí gracias a una sugerencia (ni sugerencia, ni persona están en mi mente ahora, ne me acuerdo), como a los 13 ó 14 años. Obviamente que el primer libro que leí fue Rayuela… es como el típico, el que muchos dicen que les encantó y del que muchos hablan. La verdad es que a mí no me gusta tanto Rayuela, bueno, se rescata el capítulo 7 (que es popular, pero muy bueno) y el 21 (¡uf!… cuánto lo leí en noches melancólicas), aunque con esto no quiero decir que no crea que es un buen libro, sólo digo que a mí particularmente no me gusta tanto.
Bueno, después de leer ese, creo que leí “62/modelo para armar”… ese me gustó mucho, por lo que después me compré varios más, aunque hay uno en particular que no lo he podido comprar: La Vuelta al Día en 80 Mundos.
Todavía no he podido definir cuál es mi favorito, estos son los que priman sobre el resto:
- Los Premios.
- Un tal Lucas.
- El Libro de Manuel.
- 62/Modelo para Armar.
- Historia de Cronopios y de Famas.
Yo creo que lo que más me gusta de leerlos es la sensación con la que quedo…como que me contagia el espíritu de lo maravilloso y me enfrento al mundo de otra manera, más simple, pero a la vez más atenta y positiva, descubriendo lo mágico que está en cada cosa. Siento que me ayuda a superar el criticismo amargo y negativo con el que, a veces, me enfrento a la vida.
Cortázar tiene muchas cosas, realmente es muy amplio… les dejo un par de regalitos, primero, un link a su página, donde encontrará de todo… les recomiendo escucharlo (donde dice “su voz”). El segundo regalo es un texto de “Historias de Cronopios y de Famas” (Copyrights de Herederos de Julio Cortázar):
Flor y Cronopio
Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: «Es como una flor».
Bueno, así los dejo… como siempre les digo: un abrazo y ¡ánimo!





